martes, 9 de junio de 2009

Quator Coronati, La historia de los cuatro coronados (que fueron nueve).


Resumen de un artículo del Q:.H:. José Schlosser

El nombre de "Quatuor Coronati" es famoso en los medios francmasónicos por llevar ese nombre la primera y más importante Logia de Investigación del mundo, la número 2.076 de la Gran Logia Unida de Inglaterra, fundada el 28 de noviembre de 1886 por nueve francmasones destacados y cuyo primer Venerable Maestro fue el orientalista Sir Charles Warren. En sus "Transactions" publicadas bajo el título de "Ars Quatuor Coronatorum" figuran importantes trabajos y las consiguientes discusiones a que estos dieron lugar, contribuyendo de manera decisiva al conocimiento histórico y doctrinario de la Orden. Sin embargo, no es muy conocido el origen del nombre que adoptó esta Logia, sumido en la historia del primitivo arte de la construcción en Europa. He aquí pues la leyenda de los "Cuatro" Mártires Coronados.
LOS CINCO
Claudio, Nicóstrato, Sinforiano, Cástor (y el ayudante de este último, Simplicio), eran cristianos secretos y destacados escultores en las canteras de piedra de Diocleciano, en Panonia, región del Danubio medio (Austria-Hungría). La leyenda agrega el romántico detalle de que su excelente trabajo se explicaba porque era hecho en honor a Dios.
Recordemos que Diocleciano fue emperador romano desde el año 284 al 305 d.C. y que reorganizó el Impero con arreglo a un sistema jerárquico: la Tetrarquía. Su yerno, luego Emperador, Valerio Maximiliano Galerio, le instó a desatar una dura persecución contra los cristianos. Diocleciano ordenó a estos expertos que tallasen una estatua en honor de Esculapio (Dios pagano de la medicina, hijo de Apolo). Firmes en su fe, se negaron, perdiendo el favor del emperador. Según la leyenda, fueron condenados a una horrible muerte, pues habría sido enterrados vivos en ataúdes de plomo, lanzándolos al río el 8 de noviembre del 287 d.C. Un correligionario escondió los restos en su propia casa.
LOS CUATRO
Otra versión de la leyenda dice que Diocleciano edificó en Roma un templo para el culto de Esculapio, ordenando que los soldados romanos y, especialmente los milicianos de Roma, le rindieran culto y quemaran incienso ante su imagen. Cuatro soldados cristianos que se negaron fueron azotados con plomadas hasta morir y sus cuerpos arrojados a los perros. Los cadáveres de Severo, Severiano, Corpóforo y Victoriano fueron, sin embargo, rescatados y enterrados junto a otros Santos.
LOS NUEVE
Continúa la leyenda contando que pasaron doce años y el Obispo erigió en memoria de los nueve una Iglesia con el nombre de "Cuatro Santos Coronados".
Por eso, como decimos en el título, los Cuatro Mártires habrían sido, en realidad, nueve.
VENERACIÓN
Los relatos dicen que "reliquias" de los Santos fueron depositadas en la Iglesia: sierra, martillo, mazo, compás y escuadra (los gremios de carpinteros también tenían a estos santos por patronos: recordemos que gran parte de los edificios de la época se construían con madera). Estas mismas herramientas, junto a una corona y a la imagen de un perro o un lobo (que rehusaron comer los cuerpos y los defendieron de otros carniceros) forman la insignia de los santos. La Iglesia Católica dedicó el 8 de noviembre para homenajearlos y los santificó. San Jerónimo, autor de la versión latina de la Biblia -"Vulgata"- ya se refiere a ellos.
Los constructores profesionales, miembros de los antiquísimos Collegia Fabrorum romanos, ocupaban la retaguardia de los ejércitos que destruían a su paso todo lo existente, en sus acciones de conquista por Europa, Asia y el norte de Africa. La misión de los "collegiati" era la de reconstruir. En las postrimerías del Imperio, dentro de esos Collegii se veneró la memoria de estos santos y sus herramientas se convirtieron en sus emblemas. Al simple efecto informativo y si quisiéramos aceptar una línea de continuidad -muchas veces argumentada pero totalmente infundada-, entre hechos históricos cuyo origen, causa y estructura son totalmente distintos, cabría mencionar que los Maestros " Comacinos" (arquitectos aislados en torno al Lago de Como, en la época en que se disgrega el Imperio, legendarios precursores de los francmasones medievales), el rey franco Carlomagno, Emperador de Occidente, el Sacro Imperio Romano (962)..., fueron los puentes por los que pasó la leyenda hasta llegar a los "freemasons" ingleses y a los "steinmettzen" alemanes del medievo (s. XII), estos últimos constructores de la catedral de Estrasburgo, bajo la dirección de Erwin de Steinbach, que adoptaron a los Quatuor Coronati como santos patrones del gremio operativo.
El "Manuscrito Regio" (o Haliwell) es el más antiguo documento normativo masónico conocido hasta ahora. Data de 1390 y fue encontrado por Jones O. Haliwell, de quien toma su nombre, en 1839. Es un poema de 794 versos, conteniendo ricas lecciones éticas y enseñanzas de tolerancia y fraternidad, tendiendo un puente entre la francmasonería operativa medieval, a la que se refiere, y la especulativa que practicamos actualmente. Su título es "HIC INCIPIUNT CONSTITUTIONES ARTIS GEOMETRAE SECUNDUM EUCLIDEM". En su conclusión dice: "Roguemos ahora al Dios Todopoderoso y a su madre la dulce Virgen María, que nos ayuden a observar estos artículos y estos puntos en todas sus partes, como lo hicieron otras veces los Cuatro Coronados, santos mártires, que son la gloria de la comunidad. Buenos masones, elegidos, también ellos fueron escultores y tallistas de piedra. Eran obreros dotados de todas las virtudes. El emperador los llamó cerca de sí, y les mandó que labrasen la imagen de un falso dios y que la adorasen como si fuera el Dios supremo..." Tras relatar la leyenda, dice: "Su fiesta se festeja ocho días después de la de Todos los Santos..."
Los "Estatutos de los Canteros Alemanes", constituciones de los Steinmetzer, "jurados" en la Asamblea de Ratisbona (Regensburg, Alemania) en 1459 y aprobados por el Emperador Maximiliano I, comienzan con la siguiente invocación: " En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y de nuestra Madre la graciosa María, y de sus santos servidores, los Cuatro Mártires Coronados de perdurable memoria".
La constancia de la leyenda en estos dos documentos constituye una prueba terminante del origen común de la francmasonería operativa medieval en Inglaterra y en el continente europeo.